Lacado de puertas y muebles en Navarra

Lacado de puertas y muebles en Navarra

Lacamos puertas, armarios, muebles y barandillas en toda Navarra, siempre en el sitio donde están. Se acondiciona una estancia, se aísla del resto de la casa y se trabaja allí, porque en un lacado lo que decide el acabado es el polvo.

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En un lacado, el enemigo es el polvo

El lacado no es pintar una pared. Se aplica a pistola, en capas muy finas, y su enemigo es el polvo: una mota que caiga sobre la laca fresca se queda ahí para siempre y se ve a contraluz en cuanto entra el sol. Por eso el trabajo pide una zona acondicionada, aspiración y un ambiente controlado, y por eso lo primero que se monta no es la pistola: es el aislamiento de la estancia donde se va a trabajar.

Lo segundo que manda son los secados. Cada mano necesita su tiempo y un lijado suave antes de la siguiente, y eso no se acorta. Es exactamente el tipo de trabajo que peor lleva las visitas sueltas: si se parte en varias tandas, las hojas se quedan desmontadas por medio y el resultado se resiente. Por eso el lacado se planifica entero y se ejecuta en jornadas encadenadas, y por eso en una vivienda habitada lo organizamos por zonas, para que no te quedes sin puertas en toda la casa a la vez.

Lacado de puertas y muebles en Navarra
  • Acondicionamiento y aislamiento de la estancia donde se trabaja, antes de montar nada
  • Desmontaje de hojas, herrajes y tiradores, numerados para que cada uno vuelva a su sitio
  • Lijado y desengrasado de todas las caras, cantos incluidos
  • Imprimación de agarre adecuada al material, que no es la misma en madera que en melamina
  • Aplicación a pistola en capas finas, con lijado intermedio entre manos
  • Montaje, ajuste de puertas que rocen y retirada de todos los restos

Los lacados que más nos piden por la provincia

Estos son los lacados que más nos entran fuera del área de Pamplona:

  • Puertas de paso de madera oscura que se quieren pasar a blanco sin cambiarlas
  • Armarios empotrados y frentes de armario de la casa del pueblo
  • Muebles de cocina que están sanos pero con las puertas anticuadas
  • Barandillas y pasamanos de escalera de madera o de metal
  • Ventanas y contraventanas de madera en casas del norte, muy castigadas por el agua
  • Mobiliario antiguo heredado que se quiere recuperar sin restaurarlo entero

Cómo lo hacemos según dónde estés

Todo arranca contando piezas y tocando el material, porque de ahí sale si se laca allí o se lo llevamos.

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Vemos las piezas y contamos

Cuántas hojas, de qué material, con qué acabado actual y en qué estado están los cantos. No es lo mismo madera maciza que chapada, ni melamina que laca antigua: cada una lleva una preparación y una imprimación distinta, y eso se decide tocando, no por foto.

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Elegimos dónde se monta y cómo se aísla

Se busca la estancia que mejor se pueda cerrar y ventilar, y se sella del resto de la casa. Si vives allí y no puedes quedarte sin puertas de golpe, se decide en qué orden van las piezas para que siempre tengas la casa utilizable.

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Desmontamos y numeramos

Cada hoja se descuelga con sus herrajes y se marca, porque las puertas de una casa nunca son idénticas aunque lo parezcan y colgar una donde no va acaba en puerta que roza. Los tiradores y bisagras van etiquetados por puerta.

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Preparamos: lijado, desengrasado e imprimación

Es el paso que decide si el lacado dura o se salta al año. Se lija toda la superficie para dar agarre, se desengrasa, y se aplica la imprimación que le corresponde al material. En melamina y en lacas antiguas este paso no es opcional.

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Manos finas, lijado entre capas y montaje

Se aplica a pistola en capas finas, dejando secar y lijando suave entre manos, que es lo que da el tacto liso. Al terminar se monta todo, se ajusta lo que roce y se retiran plásticos y restos. Te dejamos las referencias del color por si algún día hay que repasar.

Lo que mueve el precio de un lacado

  • Cuántas piezas entran. El montaje del sistema de pistola, la protección y la limpieza se hacen una vez, así que el precio por puerta baja mucho cuando son varias. Lacar dos hojas sueltas y lacar toda la casa no se parecen en el precio unitario, y menos si hay desplazamiento de por medio.
  • De qué material son. Madera maciza en buen estado es lo más agradecido. La melamina y el laminado necesitan una imprimación específica y más cuidado en el lijado. Y una laca antigua en mal estado puede pedir decapado, que es la situación más lenta de todas.
  • El color de partida y el de llegada. Pasar de un roble oscuro o de una puerta barnizada a un blanco puro pide más manos de las que la gente calcula, porque el fondo tiende a asomar. De un claro a otro claro se resuelve antes. Conviene decidirlo sabiendo esto.
  • Si hay molduras, cuarterones o cristales. Una hoja lisa se hace rápido. Una con molduras, cuarterones o galces para cristal lleva mucho trabajo de detalle, con enmascarado pieza a pieza. En casas antiguas de pueblo es lo normal, y hay que contarlo.
  • Cómo de fácil sea aislar la zona. Una casa vacía o con una habitación que se pueda cerrar del todo permite trabajar con el ambiente controlado y el acabado sale mejor. Si hay que montar en una zona de paso, con gente entrando y saliendo, hay que proteger mucho más y se avanza más despacio.

Lacados en toda la Comunidad Foral

Donde hay más caserío y más madera, el trabajo de lacar pesa mucho más. Localiza tu zona aquí abajo.

Preguntas sobre lacados en Navarra

Sí, siempre. Se acondiciona una estancia, se aísla del resto de la vivienda, se monta el sistema y se laca allí mismo. Hecho con cuidado del polvo, que es lo que de verdad marca la diferencia, el resultado no tiene nada que envidiar a otra cosa. Lo que sí te pedimos es que la habitación elegida se pueda cerrar y ventilar, porque de eso depende buena parte del acabado.

Los que duren las manos y sus secados, que son unos pocos días seguidos. En una casa habitada y con dormitorios que se usan lo hablamos antes de empezar: hay quien prefiere hacerlo por zonas para no quedarse sin intimidad en ninguna habitación, aunque eso alargue algo el conjunto. Lo que no hacemos es dejar las hojas desmontadas y volver la semana siguiente.

Sí, es el caso más común. Lo que no se puede es hacerlo sin preparar: hay que lijar toda la superficie para dar agarre, desengrasar y aplicar una imprimación que aísle el fondo, porque si no la madera oscura acaba asomando y amarillea con el tiempo. Con esa preparación, una puerta barnizada de los años ochenta se queda en blanco liso perfectamente.

También se lacan, y es una de las mejores formas de renovar una cocina sin cambiarla. La melamina no es porosa, así que todo depende de la imprimación de agarre: con la correcta aguanta el uso diario y la limpieza, y sin ella se salta en los cantos en unos meses. Es exactamente el tipo de trabajo donde se nota quién ha preparado bien y quién ha ido directo con la pistola.

Vamos a toda la Comunidad Foral. Lo único que te pedimos, si estás lejos, es que juntes en un solo encargo todo lo que tengas pensado lacar, porque un desplazamiento para dos hojas sueltas no suele salirte a cuenta a ti y preferimos decírtelo antes que cobrártelo. Si además tienes pintura pendiente en la misma casa, hacerlo en el mismo viaje mejora bastante el conjunto.

Se trabaja con productos al agua siempre que el material lo permite, que huelen mucho menos que los disolventes de antes y secan más rápido. Aun así, mientras se laca hay que ventilar y conviene no estar en esa estancia. En una vivienda habitada organizamos por zonas para que siempre tengas una parte de la casa libre. Si hay bebés, alguien con problemas respiratorios o animales, dínoslo y lo planificamos teniéndolo en cuenta.

¿Cuántas piezas hay que lacar?

Dinos el municipio, cuántas piezas son y de qué material. Te damos el presupuesto gratis por teléfono, WhatsApp o formulario.

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